Porque se está hablando tanto del Coaching infantil

Como psicóloga infantil me encanta explorar el mundo de los niños y sus novedades, las novedades académicas, recreativas, en metodologías de enseñanzas, juguetes, ocio, moda, comidas, etc. Es que hoy día conseguimos de todo, para todos, y lo que aun no hay, está por salir al mercado. Claro está, que al igual que la sociedad avanza el desarrollo socio-emocional e intelectual infantil avanza y se desarrolla al mismo ritmo.

Me gustaría hacer referencia específicamente a la sociedad infantil y a las exigencias y preocupaciones con las que cada vez más me presentan mis pequeños pacientes y sus familias.

Recuerdo como hace muchos años atrás, hablar de problemas de acoso escolar eran casos muy puntuales en el colegio y ni mencionar el cyber bullying, porque por supuesto que no había tantas redes sociales o aplicaciones para descargarnos y dedicar nuestro tiempo libre en ello. No es que no existieran los “bullies”, es que a lo mejor no lo tenían tan fácil como lo tienen ahora. Pero con esto no estoy culpando a la tecnología por aumentar el acoso escolar, lo que intento explicar es que hoy en día los padres han tenido que enfrentarse a situaciones en las que experiencias previas que ellos hayan vivido ya, muchas veces no sirven como modelos de aprendizaje en los cuales basarse para educar a sus hijos. Hoy en día las exigencias que tiene un niño a edad escolar son bastante distintas a las que tuvieron nuestros padres o abuelos.

Hoy, los padres buscan apoyo para conocer estrategias de organización, para aprender a reforzar a sus hijos positivamente, para modificar conductas no deseadas, para trabajar aspectos socioemocionales, de auto-percepción y auto-concepto que anteriormente ellos posiblemente ni se hubieran planteado pensar.

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La cantidad de juguetes estimulantes que ahora captan la atención de los niños y generan una dependencia en ellos, los extensos horarios laborales de los padres, el aumento de la exposición a las redes sociales y la vulnerabilidad de ser víctima en ellos, la exigencia social de la imagen, la necesidad de aceptación y reconocimiento social, la costumbre de múltiples extra escolares que sobre estimulan a los niños, los requisitos académicos que cada vez son más demandantes. Todos estos hechos son factores a los que los niños y jóvenes se ven sometidos hoy en día en la sociedad y por los que muchas veces los padres (con toda razón) pueden verse desbordados y plantearse el acudir a la ayuda de un profesional.

Para mí, como psicóloga, el coaching siempre ha sido una herramienta que me ha permitido enriquecer el abanico de estrategias a la hora de trabajar con mis pacientes, y creo firmemente, conociendo los objetivos y alcances del coaching, que puede beneficiar no solo a los adultos si no a los más pequeños también.

El coaching infantil no pretende sustituir el counselling o la terapia “tradicional”, aunque ambas parecen funcionar bajo el mismo marco de: asesoramiento. El coaching busca generar un proceso de acompañamiento en donde el niño descubre gracias a un proceso de generar preguntas, explorar filtros perceptivos o bloqueos emocionales, qué puede estar limitándole y generando malestar. La sesión de coaching es un espacio donde puede generar un sentido de responsabilidad por su desarrollo personal; donde aprende, a partir de un proceso de toma de decisiones, a tener alternativas, planes y acciones; a desarrollar su auto-concepto a partir de la confianza en sí mismo, apartando esquemas mentales que puedan estar haciendo de una situación que parezca algo catastrófica, una experiencia de la cual es capaz de tomar decisiones para poder sobreponerse a ellas de una forma más adaptativa (es decir más saludable, sintiéndose en tranquilidad y con confianza de actuar y responsabilizarse por su bienestar).

Por otra parte, el coaching para padres permite empoderar a los padres quienes muchas veces se ven exhaustos, donde han agotado “todas” sus posibilidades, donde se ven agotados del “vivir así” y aceptando desde la “no aceptación” lo que “la vida les ha dado”, hablo entre comillas haciendo referencia textual a las palabras utilizadas por muchos padres, para ejemplificar cuan catastrófico puede parecer. Muchas veces los esfuerzos constantes de cambio para alcanzar un objetivo poco realista son los que más pueden generar sensación de “desesperanza” o “que se hayan agotado las estrategias”. El coaching muchas veces es una herramienta poderosa para trabajar estas situaciones ya que, la realidad familiar podría mejorar con pautas de conducta y reforzamiento positivo. Pero, tras los años de experiencia trabajando con familias que me plantean esta situación, lo que principalmente he aprendido que ayuda a salir adelante a estos padres, es el explorar el objetivo a alcanzar, comprendiendo que lo que hay que trabajar es “cómo acepto ahora que algo ha cambiado, algo que tengo que cambiar y que no quiero que me genere malestar”. Es decir, trabajar para que las expectativas de los objetivos sean compatibles con la realidad familiar. A partir de explorar estrategias y emociones proponiendo acciones, y replanteando objetivos, lo que más motiva a los padres es sentir que alcanzan objetivos, se sentirán más capaces al ser ellos los responsables de guiar el cambio y más preparados a objetivar su realidad familiar ahora y en un futuro.

Julietta Espinoza Cuius

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